junio 27, 2012

Opinión: El universo y su expansión


Opinión: El universo y su expansión


OPINIÓN... VILTIPOCO10000: JUNIO 27 DE 2012...

xFidel Castro Ruz
19 JUNIO 2012

Respeto todas las religiones aunque no las comparta. Los seres humanos buscan una explicación a su existencia, desde los más ignorantes hasta los más sabios.

La ciencia busca constantemente explicaciones de las leyes que rigen el universo. En estos instantes lo ven en momento de expansión, iniciado hace alrededor de 13.700 millones de años.



Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Pueblo Uquía – Omaguaca
Director de  ‘CER-OMAGUACA’, ‘OBNU’ y ‘ARGOS IS-INTERNACIONAL’
…"La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas"…

Paraguay: Fernando Lugo lanza el portal web Paraguayresiste.com



Paraguay: Fernando Lugo lanza el portal web ParaguayResiste.com

PARAGUAY… VILTIPOCO10000: JUNIO 27 DE 2012…

Tomado de Cubadebate.cu
26 JUNIO 2012



Con el objetivo de denunciar los excesos del nuevo gobierno de Federico Franco, el destituido presidente de Paraguay, Fernando Lugo, lanzó el sitio web http://paraguayresiste.com/  El portal busca reunir las noticias y opiniones de los partidarios del ex presidente.

El lanzamiento del sitio web se suma a la primera reunión del ex obispo con su gabinete paralelo. En una cita en la sede de su partido en Asunción, el ex mandatario se reunió con su propio gobierno como una señal de fortaleza luego de la destitución exprés que sufrió el viernes pasado.

Un decena de ministros y ex colaboradores forman parte del gabinete por la restauración democrática. Este llamado gobierno en las sombras de Lugo, tiene como objetivo fiscalizar y monitorear a los nuevos ministros del gobierno de Franco.

Protestas pro Lugo

La televisión pública paraguaya continúa su manifestación en rechazo a la destitución de Lugo. “Estamos haciendo una resistencia pacífica en un medio que nos pertenece como ciudadanía paraguaya”, señaló el subdirector de ese medio de comunicación, Diego Segovia, a TeleSur.

La institución, indicó, además, que han sufrido misteriosos cortes de energía que les han impedido continuar con su trabajo.

Estas manifestaciones se suman a otras muestras de apoyo realizadas por ciudadanos paraguayos en Brasil y Argentina. Además, de las expresadas por los propios habitantes del país que han rechazado la destitución de Lugo.

(Con información de La Radio del Sur)


Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Pueblo Uquía – Omaguaca
Director de  ‘CER-OMAGUACA’, ‘OBNU’ y ‘ARGOS IS-INTERNACIONAL’
…"La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas"…

Opinión: Los disfraces de la Injerencia Norteamericana



Opinión: Los disfraces de la Injerencia Norteamericana

OPINIÓN… VILTIPOCO10000: JUNIO 27 DE 2012…

xJavier Couso
hablandorepublica.blogspot.com.es

En los tiempos de la neolengua, en los que se da el premio Nobel de la Paz a quien mantiene tres guerras abiertas y más de ochocientas bases militares en todo el mundo, o en el que se llama intervención a la pérdida de soberanía que antes solo se podía lograr por la fuerza de una invasión armada, no extraña nada la ingeniería del disfraz para guerras o golpes de estado.

Tras los fracasos comunicativos de la invasión de Irak, se volvió a la retórica humanitaria que tantos buenos resultados había dado tras la guerra del Golfo (Kuwait-Irak). El militarismo de los neocoms frente a la piel de oveja del uso espurio de los Derechos Humanos. Y está claro que vende mejor el puño de hierro con guante de terciopelo.

Lo que se busca en cualquiera de los casos es romper la soberanía y hurgar en la cerradura de la no injerencia con la ganzúa de la supuesta filantropía. La coartada de los intereses humanos por encima del principio de No Intervención consagrado en la Carta de las Naciones Unidas (Art.2 P.4).

En cuanto a la guerra, el melón se abrió con el «Derecho de Injerencia» formalizado por la resolución 43/131 de la Asamblea General de la ONU, impulsada por Bernard Kouchner y Mario Bettani, que constituyó una suerte de excusa legal internacional sobre la que se impulsó una nueva intervención-tipo basada en un supuesto altruismo.

El punto de partida fue la Resolución 688 del Consejo de Seguridad de la ONU del año 1991 que supuso la imposición de una zona de seguridad y varias zonas de exclusión aérea en Irak, que permitían bombardeos y acciones de castigo. Parecida argumentación a la usada para los bombardeos de la Operación «Deliberate Force» en Bosnia Herzegovina (1995) autorizados por las resoluciones 770, 816, 836 y 958 del Consejo de Seguridad de la ONU y que dio paso a la acción unilateral de la OTAN contra Yugoslavia en 1999.

Como señalaron algunos de los apologetas de la injerencia humanitaria, la zona de exclusión en Irak se convirtió en un precedente y la campaña de la OTAN contra Yugoslavia, en la plasmación de que el genio había salido de la lámpara como un proceso irreversible y un modelo a implementar en futuras operaciones.

En el marco de la intervención, sea militar o de subversión para cambio de gobiernos, hemos asistido a una pauta que utiliza como manual lo emocional. El uso de los Derechos Humanos como arma arrojadiza contra gobiernos enemigos y su ocultación o invisibilidad con los amigos, “nuestros hijos de puta”.

Es indiferente el marco en que se utilice, el objetivo es apelar a los sentimientos positivos inherentes a la población y demonizar al enemigo. La monstruosidad del satanizado permite convertir la soberanía en algo condicional, saltarse el principio de la no intervención y actuar de manera agresiva para lograr los cambios deseados.

La forma de hacerlo es siempre la misma y requiere de unos actores bien definidos:

-Algunas oenegés, como forma de intervención en zonas donde los gobiernos no tienen permiso.

-Personalidades, expertos o grupos de presión, para modelar la opinión pública e ir implementando una agenda de pensamiento (Soros, Abramowitz, Neier, Henry Levy,...).

-La Red (webs y blogueros cooptados), que actúan como actores desde dentro, para proveer de supuesta información y legitimidad sobre el terreno.

-Grandes medios, como amplificador del mensaje elaborado por los citados con el fin de  crear un relato que, por repetición, se convierta en el único discurso de “realidad”.

Da igual que miremos a Siria o Paraguay, a Venezuela o Cuba, los métodos son similares y el objetivo es el mismo. Crear figurantes internos, amplificar lo malo, crear discurso justificativo, apelar al pensamiento emocional superficial y, finalmente, actuar.

De la resistencia interna y del consenso de lo que llaman “opinión pública”, dependerá el modelo de actuación: Golpes camuflados de legalidad, desestabilización por terrorismo, financiación de la subversión interna, campañas aéreas de bombardeo, embargos o el empleo de todo el poder militar como último paso.

Todas, son distintas combinaciones destinadas a imponer la globalización neofeudal sobre países debilitados con soberanías condicionadas en un imperio global dirigido por las transnacionales y la gran banca.




Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Pueblo Uquía – Omaguaca
Director de  ‘CER-OMAGUACA’, ‘OBNU’ y ‘ARGOS IS-INTERNACIONAL’
…"La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas"…

Paraguay: Los intereses convergentes que derrocaron a Lugo


Golpe en Paraguay


Paraguay: Los intereses convergentes que derrocaron a Lugo

PARAGUAY… VILTIPOCO10000: JUNIO 27 DE 2012…


Tres intereses convergieron para el derrocamiento de Fernando Lugo: los intereses de las transnacionales del agronegocio y del sector financiero; los de la oligarquía terrateniente, aliada al capital transnacional, y los de los partidos políticos de derecha. Todos apadrinados por Estados Unidos.

Los objetivos estratégicos son: reinstalación de una democradura exclusivamente regenteada por la derecha, con apoyo de Estados Unidos y algunos países europeos como en los tiempos de la guerra fría; arrinconamiento y criminalización de la izquierda y los movimientos sociales; avance de la producción meramente extractivista agroexportadora, con la postergación indefinida de la industrialización del país; consolidación violenta del proceso de descampesinización del campo.

En el campo geoestratégico, Paraguay se convierte aceleradamente en un problema cada vez más grave para Brasil y las posibilidades de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), y tiende a consolidarse como una base importante de operaciones de Estados Unidos en el proceso de disputa por el control de América del Sur.

La Unión de Gremios de Producción (UGP), que integra a los productores mecanizados del país, pero que en la práctica sirve de refugio a los terratenientes, especuladores y rentistas de la tierra, pivoteó toda esta trama contra Lugo. Cuando la trasnacional Monsanto tuvo inconvenientes para imponer su semilla transgénica de algodón y de maíz por incumplimiento de normativas legales, empezó a ascender la presión de la UGP. Monsanto facturó –sin pagar impuestos– en concepto de regalías 30 millones de dólares, sólo en 2011, por su soya transgénica, sin contar la facturación por la venta de semillas. Parte de ese monto se distribuye anualmente entre los tecnócratas de la UGP.

Este gremio presionó primero por la destitución de Miguel Lovera, un técnico que dirigía la institución de control y uso de semillas y agroquímicos en el país. Luego amenazó con una protesta nacional, denominada tractorazo, consistente en el cierre de rutas con maquinarias agrícolas, y por último presionó por el juicio político de Lugo.

La UGP está dirigida por Héctor Cristaldo, empresario ligado estrechamente al grupo empresarial de los Zuccolillo.

Este grupo es socio de Cargill, otra trasnacional del agronegocio. El grupo Zuccolillo también tiene en su haber el diario ABC Color, dirigido por su propietario Aldo Zuccolillo. La línea editorial de este periódico está plagada de incitaciones y provocaciones a las fuerzas armadas y a los partidos políticos para derrocar a Lugo desde los inicios de su gobierno.

En enero del corriente año, Aldo Zuccolillo se reunió con el político del Partido Colorado, el también agroempresario Horacio Cartes. El senador colorado Juan Carlos Galaverna manifestó que Cartes salió deslumbrado de la entrevista con Zuccolillo. Según los cables de Wikileaks, publicados por el propio Zuccolillo el año pasado, Cartes fue involucrado por la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, en narcotráfico y lavado de dinero. El Departamento de Estado lo ha blanqueado.

Llamativamente, en el último tramo del gobierno de Lugo, Cartes fue el principal propulsor dentro de su partido para el juicio político a Lugo, apoyado por el diario ABC de Zuccolillo. Finalmente, Cartes arrastró a su partido –que había sido derrotado por Lugo en 2008, luego de 60 años en el poder– para promover la destitución del presidente.

Esto ocurrió tras los sangrientos sucesos de Curuguaty del 15 de junio pasado, donde murieron seis policías y 11 campesinos, en un desalojo de un latifundio propiedad del ex presidente del Partido Colorado, Blas Riquelme. Estas muertes sirvieron de principal excusa para acelerar el derrocamiento de Lugo.

En un giro de 180 grados, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) abandonó el cogobierno con Lugo y de la mano de su presidente, Blas Llano, también se acopló al juicio político impulsado por el Partido Colorado, el diario ABC Color y la UGP.

Hoy, al PLRA, en el poder luego de 70 años de llanura, con Federico Franco como presidente del Paraguay, le quedan poco más de 13 meses para gobernar y deberá hacer el trabajo sucio de reprimir a sus ex aliados en el gobierno: a la izquierda y a los movimientos sociales, que iniciarán una sistemática resistencia al gobierno liberal, destruyendo cualquier posibilidad de ganar las elecciones del otro año. Horacio Cartes, precandidato por el Partido Colorado, sonríe y ve mejorar sus chances con apoyo de ABC Color, la embajada estadunidense y la UGP.

Finalmente, en estos días, Lugo y sus asesores deberán reconocer que cometieron un grave error: Pensaron que podían cogobernar con el imperialismo, con la oligarquía feudal y con los partidos de derecha, tributarios de los poderes fácticos y traidores a la patria. Como dice Atilio Borón, es un error creer que un gobierno tímidamente progresista, como fue el de Lugo, pudiera prosperar transigiendo con los intereses oligárquicos e imperiales, sin articular a los movimientos sociales y a los partidos de izquierda.

Idilio Méndez Grimaldi. Periodista, investigador. Autor del libro Los Herederos de Stroessner. Miembro de la Sociedad de Economía Política de Paraguay, SEPPY. 

Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Pueblo Uquía – Omaguaca
Director de  ‘CER-OMAGUACA’, ‘OBNU’ y ‘ARGOS IS-INTERNACIONAL’
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Medios: Si Assange hubiera...

El único delito de WikiLeaks




Medios: Si Assange hubiera...

MEDIOS… VILTIPOCO10000: JUNIO 27 DE 2012…


Si Assange hubiera jugado el juego de los conglomerados de medios de información y se hubiera limitado a la denuncia de violaciones de derechos humanos cometidas por los gobiernos de China, de Rusia y otros países excluyendo a Estados Unidos y sus aliados, hoy no estaría donde está. Cuando WikiLeaks reveló miles de cables secretos entre el Departamento de Estado estadounidense y funcionarios de sus embajadas y consulados, la respuesta inmediata del gobierno de Obama fue la de emplear el poderoso estado y las corporaciones para aniquilar financiera, legal y políticamente a WikiLeaks y a su vocero Assange. Congelaron los fondos de WikiLeaks y la hundieron económicamente. Sin embargo, no lograron la victoria política.

Uno de los trofeos de esta batalla fue el soldado estadounidense Manning, acusado de haber entregado información a WikiLeaks. Fue detenido hace dos años y sometido a un régimen de detención que garantice su destrucción física y mental. Este joven de poco más de veinte años quiso ejercer su derecho como ciudadano de informar al pueblo de EE.UU. sobre las políticas que su gobierno mantiene secretas. Un delito según las autoridades y el aparato de "seguridad nacional". Manning sigue preso, y sus perspectivas de subsistencia son mínimas en aislamiento y sufriendo maltratos según denunció su abogado.

¿Ese es el futuro que le espera a Assange de ser extraditado a EE.UU.? Ni él ni su abogado Michael Ratner tienen ninguna duda de que en EE.UU. será acusado de traición -como lo dijera la Secretaria de Estado Hillary Clinton (la misma Sra. que acostumbra hacer bromas sobre asesinatos cometidos por orden de EE.UU. en el Tercer Mundo).

WikiLeaks fue como el genio que una vez que salió de la botella, ya no pudo ser controlado: no se limitó a criticar a los chinos y a los europeos del este, sino que cada vez más, se centró en develar los abusos de poder, la tortura, los asesinatos llevados a cabo en nombre de la guerra contra el terrorismo por Estados Unidos, Israel, la OTAN... Ese fue el único delito de WikiLeaks y de Assange.

Esto fue un gravísimo error para el que quiere vivir una larga y tranquila vida. O un valiente acierto si uno pretende vivir en un mundo mejor, asumiendo un compromiso con la verdad.

Wikileaks causó un gran impacto en el mundo, ya no fue posible decir que "No hay pruebas de que EE.UU. estuviera implicado en el golpe de estado en Honduras o financiando a la oposición venezolana o inmiscuido en asuntos internos de Ecuador o financiando a los paramilitares colombianos".

Si Assange es extraditado a Estados Unidos (vía Suecia donde oportunamente se 'investigan presuntos delitos sexuales' en su contra) el poderoso aparato represivo de EE.UU. en connivencia con un poder judicial dependiente van a encargarse de destruir a Assange, quien no tendrá ninguna garantía de juicio justo. No solo es responsabilidad del gobierno ecuatoriano otorgarle asilo político a Assange, sino que deberían surgir propuestas de otros gobiernos de América Latina y del mundo que por respeto a la verdad, a la libertad de expresión, a la democracia se opongan al linchamiento de Assange. Y más allá de los gobiernos... ojalá que nosotros, la gente común, levantemos la voz contra la persecución de Assange y WikiLeaks, porque si nos quedamos callados, estaremos reproduciendo en pequeña escala esa tragedia recurrente de la historia, la de ignorar el sufrimiento del prójimo (la del holocausto, la de los desaparecidos de Argentina o la del actual genocidio perpetrado contra los palestinos por Israel). Gracias a WikiLeaks hoy no podemos decir: "Yo no sabía..."

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Fuente de la imagen: http://rcaxxx.blogspot.com.ar/2011/02/assange-vs-zuckerberg.html






Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Pueblo Uquía – Omaguaca
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junio 06, 2012

Opinión: Osama reelige a Obama


Opinión: Osama reelige a Obama

OPINION… ARGOS: JUNIO 06 DE 2012…

Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

¿Un acuerdo nuclear con Irán? ¿Una retirada organizada de Afganistán? ¿La Eurozona toma algo de impulso? ¿Precios estables del petróleo? Olvidadlo. El elector extranjero crucial reclutado para Obama II en la Casa Blanca es un cierto Osama bin Laden. Llamadlo la estrategia victoriosa “Obama atrapa a Osama”.

No es sorprendente que la estrategia victoriosa se haya subcontratado al combo Hollywood/Pentágono. Washington perdió la Guerra de Vietnam, pero la ganó en la pantalla. La directora, ganadora del Oscar, Kathryn Hurt Locker Bigelow, ya había iniciado el proceso de “ganar” la Guerra de Irak en la pantalla, por lo menos moralmente. Ahora es hora para su nuevo proyecto –una película que todavía no tiene título– sobre la incursión “Atrapad a Obama” de mayo de 2011 en Abbottabad y los eventos que condujeron a ella. Con PEU (Presidente de Estados Unidos) como héroe de su propia cinta de acción.

Échate a un lado, Hombre Araña

Por lo tanto esto será esencialmente un anuncio publicitario electoral hollywoodense de 90 minutos de duración que estará disponible en todas las pantallas de EE.UU., presentando a Obama como el machote-comandante-en-jefe que George W. Bush siempre quiso ser. Es el mismo modus operandi del reciente éxito de ventas Battleship, que no fue otra cosa que un anuncio publicitario de reclutamiento extremadamente ruidoso de la Armada de EE.UU.

La organización de interés público Judicial Watch [1] basada en Washington DC acaba de revelar una serie de documentos -153 páginas de los archivos del Pentágono y 110 páginas de archivos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)– descritos como “casi tan difíciles de conseguir del gobierno de Obama como comprar un billete de lotería ganador en la tienda local de comestibles”. Judicial Watch necesitó no menos de nueve meses y un juicio federal para obligar al gobierno de Obama a que entregara los documentos.

Los archivos detallan que Bigelow y su guionista Mark Boal se convirtieron en favoritos del Pentágono y la CIA. Les otorgaron acceso privilegiado a un “planificador, Operador y Comandante del Equipo Seis, SEAL”, las famosas Fuerzas Especiales que hace un año pueden (o no pueden, según millones en todo el mundo) haber matado a Bin Laden en una incursión contra su complejo en Abbottabad, Pakistán.

El ataque en sí se describe como “una ‘decisión audaz’ de PEU y la participación de CB [la Casa Blanca] fue crítica”.

Bigelow y Boal incluso tuvieron acceso a “la cámara acorazada”, el búnker de la CIA en el que tuvo lugar parte de la planificación táctica crucial para el ataque.

En cuanto a las fotos y el vídeo que debieran demostrar –contra toda duda razonable– que el muerto fue realmente Bin Laden, Judicial Watch se enfrentó a implacables evasivas. Para el gobierno de Obama es un asunto de seguridad nacional.

Lo que importa es que todo sea chévere con la operación del Hombre Araña Obama; a la mejor hora, la publicidad aparecerá en vivo en cines en todo EE.UU. el 12 de octubre.

Nota
  1. Vea aquí .

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge . Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com

(Copyright 2012 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.


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Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Ayllu Uquía – Pueblo Omaguaca
Director de ‘Cer-Omaguaca’, ‘Obnu’ y ‘ArgosIs-Internacional’
MIEMBRO DE ‘VILTIPOCO10000’, ‘GAPO’ Y 'FELAP'



Opinión: Política del lenguaje



Opinión: Política del lenguaje

OPINIÓN… ARGOS: JUNIO 06 DE 2012


Traducido para Rebelión por Ricardo García.

El capitalismo y sus defensores mantienen el domino a través de los «recursos materiales» de cuyo control disponen, en especial el aparato del Estado y sus empresas productivas, económicas y comerciales, así como mediante la manipulación de la conciencia popular a través de ideólogos, periodistas, profesores universitarios y publicistas, que fabrican los argumentos y el lenguaje donde enmarcar los asuntos diarios.

Hoy día, las condiciones materiales de la inmensa mayoría de la población trabajadora se han deteriorado enormemente cuando la clase capitalista ha depositado la totalidad de la carga de la crisis y la recuperación de sus beneficios sobre las espaldas de las clases asalariadas. Uno de los aspectos llamativos de esta regresión en curso y sostenida de los niveles de vida es la ausencia de un levantamiento social importante hasta la fecha. Grecia y España, con una tasa de desempleo superior al 50 por ciento entre la población de 16 a 24 años y de casi el 25 por ciento en general han vivido una docena de huelgas generales y numerosas protestas de ámbito nacional en las que han participado millones de personas; pero no han conseguido producir ningún cambio real de gobierno, ni de política.

Los despidos masivos y los dolorosos recortes salariales, de pensiones y servicios sociales prosiguen. En otros países, como Italia, Francia e Inglaterra, las protestas y el descontento encuentran expresión en el espacio electoral, donde se ha expulsado de sus cargos a quienes los ocupaban, que han sido sustituidos por la oposición tradicional. Pero a lo largo de toda la agitación social y profunda erosión socioeconómica de las condiciones de vida y de trabajo, la ideología dominante que da forma a los movimientos, los sindicatos y la oposición política es reformista : emite llamamientos para defender las prestaciones sociales existentes , incrementar el gasto público y las inversiones y ensanchar el papel del Estado allá donde la actividad del sector privado no ha conseguido invertir o crear empleo. En otras palabras: la izquierda proponer preservar aquel pasado en el que el capitalismo sintonizaba con el estado de bienestar.

El problema es que este «capitalismo del pasado» ha desaparecido y ha emergido un nuevo capitalismo más virulento e intransigente creando un nuevo marco mundial y un aparato del Estado poderoso y afianzado inmune a todo llamamiento a la «reforma» y reorientación. La confusión, frustración y desorientación de la oposición popular masiva se debe, en parte , a la adopción por parte de autores, periodistas y profesores universitarios de izquierda de los conceptos y el lenguaje propugnado por sus adversarios capitalistas: un lenguaje concebido para hacer ininteligibles las auténticas relaciones sociales de explotación brutal, el papel central que desempeñan las clases dominantes en la inversión de las conquistas sociales y los vínculos profundos entre la clase capitalista y el Estado. Los publicistas, universitarios y periodistas capitalistas han desarrollado toda una letanía de conceptos y términos que perpetúan el gobierno capitalista y distraen a los críticos y a las víctimas de quiénes son los responsables de este marcado deslizamiento hacia el empobrecimiento generalizado.

Incluso cuando formulan sus objeciones y denuncias, los críticos del capitalismo utilizan el lenguaje y los conceptos de sus defensores . En la medida en que el lenguaje del capitalismo ha ingresado en el lenguaje general de la izquierda, la clase capitalista ha consolidado una hegemonía o dominio sobre sus adversarios más antiguos. Peor aún: la izquierda, al combinar algunos de los conceptos básicos del capitalismo con críticas aceradas, crea ilusiones sobre la posibilidad de reformar «el mercado» para que sirva a fines populares.

Esto no consigue identificar a las principales fuerzas sociales que deben ser expulsadas de las alturas del control de la economía, ni el imperativo de desmantelar un Estado clasista. Mientras que la izquierda denuncia la crisis capitalista y los rescates de la banca por parte del Estado, su propia pobreza de pensamiento socava el desarrollo de acciones políticas masivas. En este contexto, el «lenguaje» de la confusión se convierte en una «fuerza material»: un vehículo del poder capitalista cuyo uso principal es desorientar y desarmar a sus adversarios anticapitalistas y obreros. Lo hace asimilando a sus críticos intelectuales mediante el uso de términos, los marcos conceptuales y el lenguaje que presiden el análisis de la crisis capitalista.

Los eufemismos fundamentales que prestan servicio de la ofensiva capitalista

Los eufemismos tienen un doble significado: lo que connotan los términos y lo que realmente significan. Las concepciones eufemísticas bajo el capitalismo connotan una realidad favorable o una conducta y actividad aceptables que están absolutamente disociadas del engrandecimiento de la riqueza de la élite y la concentración de poder y privilegio. Los eufemismos disfrazan el empuje de las élites de poder para imponer medidas de clase y reprimir sin que se les identifique adecuadamente , ni se les haga responsables , ni sean blanco de la oposición de la acción popular masiva.

El eufemismo más habitual es el término «mercado», al que se atribuyen rasgos y potencialidades humanas. Como tal, se nos dice que «el mercado requiere recortes salariales», disociándolo así de la clase capitalista. Los mercados, el intercambio de bienes o la compra y venta de artículos llevan existiendo desde hace miles de años en diferentes sistemas sociales de contextos enormemente diferenciados. Han sido globales, nacionales, regionales y locales. Involucran a distintos agentes socioeconómicos y comprenden unidades económicas muy diferentes, que abarcan desde iniciativas comerciales de ámbito estatal gigantescas hasta plazas de pueblos y aldeas campesinas en régimen de semi-subsistencia. Los «mercados» han existido en todas las sociedades complejas: esclavistas, feudales, mercantiles, de principios del capitalismo y del capitalismo tardío competitivo, monopolista industrial y financiero.

Cuando se estudian y analizan los «mercados» y con el fin de dar sentido a las transacciones (a quién benefician y a quién perjudican), se debe identificar con claridad las clases sociales principales que dominan las transacciones económicas. Escribir en general sobre «los mercados» es engañoso porque los mercados no tienen existencia independiente de las relaciones sociales que definen qué se produce y qué se vende, cómo se produce y qué constelaciones de clases sociales conforman la conducta de los productores, los vendedores y la mano de obra. La realidad del mercado actual se define por los bancos y las corporaciones multinacionales mastodónticas, que dominan los mercados de trabajo y de bienes. Escribir acerca de «los mercados» como si se desenvolvieran en una esfera situada al margen y más allá de las atroces desigualdades de clase es ocultar la esencia de las relaciones de clase contemporáneas.

Para comprender mínimamente la situación, es fundamental tener en cuenta, pero se deja al margen de los análisis actuales, el poder incontestado de los capitalistas propietarios de los medios de producción y distribución, la propiedad capitalista de la publicidad, los banqueros capitalistas que conceden o deniegan créditos y las autoridades del Estado (designadas por capitalistas) que «regulan» o desregulan las relaciones comerciales. Los resultados de sus políticas se atribuyen a las demandas de ese «mercado» eufemístico que parecen estar divorciadas de una realidad brutal. Por tanto, como dan a entender los propagandistas, ir contra «el mercado» es oponerse al intercambio de bienes:algo a todas luces absurdo. En cambio, identificar las demandas que el capitalismo impone a la mano de obra, incluyendo los recortes en salarios, bienestar y seguridad, es enfrentarse a una forma de conducta mercantil explotadora concreta según la cual los capitalistas pretenden obtener mayores beneficios en perjuicio de los intereses y el bienestar de la mayoría de trabajadores asalariados.

Al refundir las relaciones mercantiles de explotación capitalistas con los mercados en general, los ideólogos obtienen varios resultados: disfrazan el papel fundamental de los capitalistas al tiempo que evocan una institución con connotaciones positivas, es decir, un «mercado» en el que las personas adquieren bienes de consumo y se «socializan» con amigos y conocidos. En otras palabras, cuando «el mercado», al que se retrata como un amigo y benefactor de la sociedad, impone medidas dolorosas lo hace supuestamente por el bienestar de la comunidad. Al menos, eso es lo que los propagandistas empresariales quieren que la opinión pública crea cuando comercializa su imagen virtuosa del «mercado»; enmascaran la conducta predadora del capital privado de perseguir mayores beneficios.

Uno de los eufemismos más habituales lanzados en plena crisis económica es la «austeridad», un término empleado para encubrir la cruda realidad de los recortes draconianos de salario, pensiones y bienestar social, así como el acusado incremento de los impuestos regresivos (IVA). Medidas de «austeridad» significa políticas para proteger e incluso incrementar los subsidios del Estado a las empresas y generar mayores beneficios para el capital y mayores desigualdades entre el 10 por ciento más rico y el 90 por ciento más pobre. La «austeridad» lleva implícita disciplina, simplicidad, ahorro, responsabilidad, límites con los artículos de lujo y el gasto, evitación de gratificación inmediata en aras de la seguridad del futuro... una especie de calvinismo colectivo. Connota un sacrificio compartido hoy día por el futuro bienestar de todos.

Sin embargo, en la práctica, la «austeridad» describe políticas diseñadas por la élite financiera para instaurar reducciones de los niveles de vida y los servicios sociales específicos de clase (como la salud y la educación) disponibles para trabajadores y asalariados. Significa que se pueden desviar fondos públicos en una medida aún mayor para pagar las elevadas tasas de interés a los ya acaudalados titulares de bonos de deuda, al tiempo que se somete a la política pública a los dictados de los amos del capital financiero.

En lugar de hablar de «austeridad», con sus connotaciones de disciplina severa, los críticos de izquierda deberían describir con claridad las políticas de la clase dominante contra las clases trabajadoras y asalariadas, que incrementan las desigualdades y concentran aún más riqueza y poder en la cúspide de la pirámide social. Las políticas de «austeridad» son, por consiguiente, una expresión de cómo las clases dominantes utilizan el Estado para depositar la carga del coste de sus crisis económica sobre el trabajo.

Los ideólogos de las clases dominantes asimilaron conceptos y términos que la izquierda utilizaba originalmente para promover mejoras en el nivel de vida y los convirtieron en sus guías. Dos de esos eufemismos, tomados de la izquierda, son «reforma» y «ajuste estructural». «Reforma», durante muchos siglos, se refería a cambios que reducían las desigualdades e incrementaban la representación popular. «Reformas» eran cambios positivos que aumentaban el bienestar público y limitaban los abusos de poder de los gobiernos oligárquicos y plutocráticos. Sin embargo, durante las tres últimas décadas los principales economistas académicos, periodistas y autoridades bancarias internacionales han subvertido el significado de «reforma» para convertirlo en su contrario: ahora alude a la supresión de los derechos laborales, el fin de la regulación pública del capital y el recorte de subsidios públicos que facilitan el acceso de los pobres a la comida y el combustible.

En el vocabulario capitalista actual, «reforma» significa inversión de cambios progresistas y restauración de los privilegios de los monopolios privados. «Reforma» significa fin de la seguridad laboral y promoción del despidos masivo de trabajadores mediante la reducción o eliminación de las indemnizaciones por despido. «Reforma» ya no significa cambios sociales positivos; ahora significa inversión de aquellos cambios que tanto esfuerzo costaron y restauración del poder sin límites del capital. Significa retorno a la fase anterior y más brutal del capital, anterior a la existencia de organizaciones sindicales, cuando la lucha de clases fue eliminada. De ahí que «reforma» signifique ahora restauración de privilegios, poder y beneficios para los ricos.

De manera similar, las cortesanas lingüísticas de la profesión económica han cooptado el término «estructural», como cuando se emplea en «ajuste estructural», para ponerlo al servicio del poder desbocado del capital. Nada menos que a finales de la década de 1970, cambio «estructural» aludía a la redistribución de tierras de los grandes terratenientes para los sin tierra; cambio de poder de los plutócratas a las clases populares. «Estructuras» se refería a la organización de poder privado concentrado en el Estado y la economía.

Hoy día, sin embargo, «estructura» se refiere a las instituciones y políticas públicas que nacieron de las luchas sindicales y ciudadanas para garantizar la seguridad social, para proteger el bienestar, la salud y la jubilación de los trabajadores. «Cambios estructurales» es hoy día el eufemismo para aplastar esas instituciones públicas, poner fin a las restricciones sobre la conducta depredadora del capital y destruir la capacidad de la mano de obra para negociar, luchar, o preservar sus conquistas sociales.

El término «ajuste», como en «ajuste estructural», es en sí mismo un eufemismo anodino que lleva implícito la sintonización , la modulación cuidadosa de las instituciones y políticas públicas para que recuperen la salud y el equilibrio. Pero, en realidad, «ajuste estructural» representa un ataque frontal contra el sector público y un desmantelamiento generalizado de la legislación protectora y los organismos públicos organizados para proteger la mano de obra, el medio ambiente y los consumidores. «Ajuste estructural» enmascara un ataque sistemático contra los niveles de vida del pueblo en beneficio de las clases capitalistas.

La clase capitalista ha cultivado toda una cosecha de economistas y periodistas que hacen proselitismo con un lenguaje desvaído, evasivo y engañoso con el fin de neutralizar la oposición popular. Por desgracia, muchos de sus críticos «de izquierda» suelen recurrir a la misma terminología.

Dado que la corrupción generalizada del lenguaje es tan preponderante en los debates actuales sobre la crisis del capitalismo, la izquierda debería dejar de recurrir a este conjunto de eufemismos engañosos asimilados por la clase dominante. Resulta frustrante ver la facilidad con la que los siguientes términos entran en nuestro discurso:

Disciplina de mercado.- El eufemismo «disciplina» connota un carácter fuerte, serio y deliberado ante los obstáculos, en contraposición a la conducta evasiva e irresponsable. En realidad, cuando se empareja con «mercado» se refiere a que los capitalistas se aprovechan de los trabajadores desempleados y utilizan su influencia y poder políticos para despedir masivamente a los trabajadores e intimidar a quienes conservan un empleo para ser más explotados y recibir más carga de trabajo, con lo que producen más beneficios por menos sueldo. También encubre la capacidad de los amos capitalistas de elevar la tasa de beneficio reduciendo los costes sociales de producción, como la protección laboral y medioambiental, las prestaciones sociales y las pensiones.

«Shock de mercado».- Se refiere a que los capitalistas se dedican a realizar despidos masivos y bruscos, recortes salariales y reducción de planes de salud y pensiones con el fin de mejorar las cotizaciones bursátiles, aumentar los beneficios y garantizar mayores incentivos para los directivos. Al vincular el término neutro y anodino «mercado» con «shock», los apologistas del capital disfrazan la identidad de los responsables de las medidas, de sus brutales consecuencias y los inmensos beneficios de que goza la élite.

«Demandas del mercado».- Esta expresión eufemística está pensada para antropomorfizar una categoría económica, para difuminar las críticas de quienes detentan el poder y son de carne y hueso, sus intereses de clase y sus garra despótica sobre la mano de obra. En lugar de «demandas del mercado», la expresión debería decir: «la clase capitalista ordena a los trabajadores que sacrifiquen sus salarios y su salud para garantizar más beneficios a las corporaciones multinacionales», un concepto claro que tiene más probabilidades de despertar la ira de quienes se ven afectados negativamente.

«Libre empresa».- Eufemismo ensamblado a partir de dos conceptos reales: la empresa privada que busca el lucro y la libre competencia . Al suprimir la imagen subyacente del beneficio privado de la minoría en perjuicio de los intereses de la mayoría, los apologistas del capital han inventado un concepto que subraya las virtudes individuales de la «empresa» y la «libertad», en contraposición a los vicios económicos auténticos de la codicia y la explotación.

«Libre mercado».- Eufemismo que presupone la competitividad libre, justa e igualitaria en mercados no regulados, restando importancia a la realidad del dominio del mercado por parte de monopolios y oligopolios dependientes de los rescates estatales masivos en tiempos de crisis capitalista.

«Libre» alude específicamente a la ausencia de normativas públicas e intervención del Estado que defiendan la seguridad laboral, así como la protección de los consumidores y el medio ambiente. En otras palabras, «libertad» enmascara la desvergonzada destrucción del orden ciudadano por parte de los capitalistas privados a través del ejercicio desbocado del poder político y económico. «Libre mercado» es el eufemismo para aludir al gobierno absoluto de los capitalistas sobre los derechos y los medios de vida de millones de ciudadanos; en esencia, la auténtica negación de la libertad.

«Recuperación económica».- Esta expresión eufemística significa recuperación de los beneficios por parte de las principales corporaciones. Disfraza la ausencia total de recuperación de los niveles de vida de las clases media y trabajadora, la inversión de los beneficios sociales y las pérdidas económicas de los titulares de hipotecas, los deudores, los desempleados de larga duración y los propietarios de pequeñas empresas en quiebra. Lo que se pasa por alto con la expresión «recuperación económica» es que el empobrecimiento masivo acabó convirtiéndose en un requisito esencial para la recuperación de los beneficios empresariales.

«Privatización».- Este concepto describe la transferencia de empresas públicas (por lo general, las que arrojan beneficios) a grandes capitalistas bien relacionados a precios muy inferiores al de su valor real, lo que conduce a la pérdida de servicios públicos, de empleo público estable y al aumento de los costes para los consumidores cuando los nuevos propietarios privados elevan los precios y despiden a trabajadores... todo en nombre de otro eufemismo, la «eficiencia».

«Eficiencia».- Aquí la eficiencia no se refiere más que a las cuentas de resultados de una empresa; no refleja los elevados costes de la «privatización» soportados por los sectores correspondientes de la economía. Por ejemplo, la «privatización» del transporte añade costes a las empresas volviéndolas menos competitivas en relación con sus competidores de otros países; la «privatización» elimina servicios en regiones menos lucrativas, lo que desemboca en el colapso económico local y el aislamiento con respecto a mercados nacionales.

A menudo, las autoridades, que sintonizan con los capitalistas privados, retirarán deliberadamente inversiones de empresas públicas y nombrarán a compinches políticos incompetentes en el marco de una política de paternalismo con el fin de degradar servicios y fomentar el descontento público. Esto genera una opinión pública favorable a la «privatización» de la empresa. Dicho de otro modo: la «privatización» no es una consecuencia de las ineficiencias intrínsecas de las empresas públicas, como les gusta argumentar a los ideólogos del capitalismo, sino un acto político deliberado concebido para reforzar los beneficios del capital privado a costa del bienestar público.

Conclusión

El lenguaje, los conceptos y los eufemismos son armas importantes de la lucha de clases «desde arriba», concebidos por periodistas y economistas capitalistas para maximizar la riqueza y el poder del capital. En la medida en que los críticos progresistas e izquierdistas adoptan estos eufemismos y su marco de referencia, sus críticas y las alternativas que proponen se ven limitadas por la retórica del capital. Poner «comillas» entre los eufemismos puede ser una señal de desaprobación, pero no sirve para promover un marco analítico distinto, necesario para el éxito de la lucha de clases «desde abajo».

Y lo que es igual de importante, elude la necesidad de una ruptura fundamental con el sistema capitalista, incluido su lenguaje corrupto y sus conceptos engañosos. Los capitalistas han derribado las conquistas más esenciales de la clase trabajadora y nosotros no podemos contraatacar el dominio absoluto del capital. Esto debe volver a plantear la cuestión de la transformación socialista del Estado, la economía y la estructura de clases. Una parte intrínseca de este proceso debe ser el rechazo absoluto de los eufemismos utilizados por los ideólogos capitalistas y su sustitución sistemática por expresiones y conceptos que reflejen fielmente la cruda realidad, que identifiquen claramente a los responsables de esta decadencia y que definan a los agentes políticos de la transformación social.


Waldo Darío Gutiérrez Burgos
Descendiente del Ayllu Uquía – Pueblo Omaguaca
Director de ‘Cer-Omaguaca’, ‘Obnu’ y ‘ArgosIs-Internacional’
MIEMBRO DE ‘VILTIPOCO10000’, ‘GAPO’ Y 'FELAP'